Historia Orden Illuminati

La Orden Illuminati de Augusta es una orden paramasónica, soberana e independiente, fundada en España en la primavera de 1995 por el Frater Prometeo XIII°, es auténtica heredera de los Illuminati de Baviera, fundados el 1 de mayo de 1776 por Adam Weishaupt.

Weishaupt y Los Illuminati:

Adam Weishaupt Adam Weishaupt nació el 6 de febrero de 1748 en Ingolstadt, Estado de Baviera, en Alemania. Inicio sus estudios en una escuela jesuita y posteriormente se enroló en la Universidad en la facultad de Derecho y se graduó en 1768 a la edad de 20 años con un Doctorado. Se convirtió en profesor titular a los 25 años. A los 27 ya era catedrático de Derecho Canónico en su Universidad, siendo el primer laico en ostentar este cargo. Debido a sus convicciones ideológicas funda Los Illuminati el 1 de mayo de 1776, con el nombre de Perfectibilistas. A la primera reunión, acudieron cinco personas, pero pronto las afiliaciones aumentaron y Los Illuminati abrieron logias en Alemania, Austria, Italia, Hungría, Francia y Suiza. Las logias de los Illuminati se nutrieron de destacados nobles, estudiantes y filósofos: Merz (Tiberio), Massenhausen (Ajax), Zwach (Caton), el duque Luis Ernesto de Saxe-Ghota (Timoleón), el príncipe Ferdinando de Brunswick (Aarón), Goethe (Abaris), etc...

Pero un nuevo adepto, el barón Von Knigge (Philón), un protestante de Hannover, bastante descontento con su afiliación a la masonería, fue quien dio un impulso definitivo a la estructura de los Illuminati, preparando y desarrollando una jerarquía de grados masónicos e iluministas basados en círculos concéntricos. Hasta esa fecha, Weishaupt había tomado el modelo de los jesuitas, que conocía a la perfección por haber cursado sus estudios en esta institución.

Weishaupt fué iniciado en la masonería en la logia Teodoro del Buen Consejo de Múnich y Los Illuminati, en 1782.

Durante un convenio masónico europeo, intentaron federar bajo su autoridad al conjunto de toda la francmasonería, encontrando gran oposición de la Gran Logia Unida de Inglaterra, El Gran Oriente de Francia y Los Iluminados Teósofos del místico sueco Swedenborg. A raíz del evento, se refundaron los rituales de los tres primeros grados de la masonería azul: Aprendiz, Compañero y Maestro, y Los Illuminati establecieron contactos muy útiles para extender la Orden y preparar procesos revolucionarios que aún estaban por llegar. El 22 de junio de 1784, Carlos Teodoro, Elector de Baviera, prohibió Los Illuminati, después de que un mensajero enviado por la Orden apareciese muerto con documentos que mostraban los planes de una revolución en preparación. En febrero de 1785, Weishaupt fue destituido de su cátedra de Derecho Canónico, y huyó de Baviera a Ratisbona. Condenado a muerte en rebeldía, murió en Gotha el 18 de noviembre de 1830. Si bien los objetivos de la Orden han sido objeto de inumerables especulaciones, ni siquiera los detractores de los Illuminati pueden negar, que el objetivo profesado de la Orden era enseñar a la gente a ser felices haciéndolos buenos - esto logrado iluminando la mente y liberándola del dominio de la superstición y el prejuicio. Pero la mayoría, se ha negado a aceptar esta realidad. Cuando Weishaupt y Knigge promovían la liberación de la dominación de la iglesia sobre la filosofía y la ciencia, los detractores veían un llamado para la destrucción de la iglesia. Cuando Weishaupt y Knigge deseaban la liberación de los excesos y opresión del estado, los detractores veían la destrucción del estado. Cuando Weishaupt y Knigge querían educar a la mujer y tratarla como su igual intelectual, los detractores veían la destrucción del orden natural y propio de la sociedad.

Los europeos y los norteamericanos:

Los restos de la Orden de Los Illuminati tuvieron dos destinos: Europa y Estados Unidos. Así los restos de la Orden en Europa estuvieron implicados en la revolución francesa. El conde de Mirabeau introdujo la Orden en Francia y los revolucionarios Saint-Just, Camile Desmoulins, Danton, Herbert y Marat fueron masones y miembros de Los Illuminati. El famoso Conde de Cagliostro, que participó en las tramas del proceso revolucionario francés, y creó la Masonería egipcia, también recibió la iniciación en las logias de Weishaupt. Otra cuestión muy diferente es la prolongación de la Orden en tierras norteamericanas.

Si es posible asegurar que la Orden de Los Illuminati desapareció en Europa prácticamente en las primeras décadas del siglo XIX, de forma y manera absoluta, resulta inexacto afirmar lo mismo en el caso de Estados Unidos.
Existen demasiadas pruebas que permiten afirmar lo contrario: el sello del dólar de Estados Unidos, las órdenes norteamericanas que se declaran hoy herederas directas de Los Illuminati y una serie de cartas que resultan reveladoras, sobre todo cartas del siglo XIX, que demuestran la presencia de la Orden en Estados Unidos. Es difícil seguir el rastro de la Orden, aunque, sin embargo, se puede intentar prosiguiendo la ruta del iluminismo masónico en Estados Unidos.

Estados Unidos, El Paraíso Iluminista:

Estatua de la Libertad. Los iniciados ingleses en sociedades secretas del siglo XVII lucharon a muerte para que el Nuevo Mundo no cayese en manos de los españoles, que ya se habían apoderado del Caribe, México, California y Sudamérica, imponiendo la Inquisición, saqueando y exterminando culturas y quemando vivos a los herejes y judíos conversos, como en el famoso caso de la familia Carvajal mexicana que fue quemada viva en su totalidad por cuestiones de credo religiosos. El triunfo de los anglosajones aportó un aire de renovación y respeto religioso, apropiado para que las sociedades secretas que huían de las tiranías europeas encontrasen su lugar bajo el sol. Los Illuminati no fueron más que otro caso de entre los perseguidos que encontraron un refugio en el Nuevo Mundo.

En 1785, en medio de un ambiente de libertad religiosa, se constituyó la Logia Colombia de la Orden de Los Illuminati en Nueva York, a la cual se afiliaron como Hermanos el gobernador Dewitt; un ancestro de Franklin Delano Roosevelt, Clinton Roosevelt; Horace Greeley, director del Tribune; y el mismísimo Jefferson. Aquí encontramos el embrión de la Orden de Los Illuminati en Estados Unidos, justo un año después de la prohibición en Baviera. Aunque la Orden ha mantenido su presencia en Estados Unidos durante dos siglos, existen otros senderos labrados por Los Illuminati en el citado pías que igualmente merecen atención. Así, en 1832, el general William Huntington Rusell, que estuvo en Alemania un año antes, y Alfonso Taft, mas tarde secretario del presidente Grant y padre del presidente William Taft, junto con otras trece personas fundaron The Order, una orden descendiente de Los Illuminati en su filosofía y rituales. Al año siguiente se crearon capítulos muy herméticos en el seno de la Orden, que se denominaron Calavera y Huesos (capítulo 322), y Pergamino y Llave (capítulo 323). Arribados a las décadas de los setenta y ochenta del siglo XIX, varios francmasones norteamericanos igualmente fundaron en Estados Unidos Los Shriners, argumentando que ellos también descendían de Los Illuminati. El presidente Franklin Delano Roosevelt, fue miembro de Los Shriners y dio la orden de que el dibujo de la pirámide truncada y el ojo que todo lo ve (símbolo de Los Illuminati de Weishaupt) apareciesen en el dólar de Estados Unidos. El sello de la pirámide coronó la tradición iluminista en EE.UU.

La Orden Illuminati

En 1995, el Gran Maestre Fundador Frater Prometeo XIII°, tras contactar con dos miembros de Los Illuminati de Estados Unidos, específicamente de la Gran Logia Rockefeller, funda la Orden Illuminati en Barcelona, España. La Orden Illuminati en seguida se destacó como la legítima sucesora de Los Illuminati de Baviera. Tiene una estructura y una filosofía muy similar a la Orden de Weishaupt, practica los trece grados del Rito de Los Iluminados de Baviera y está en favor de los principios igualitarios y libertarios de los primeros Illuminati, al igual que la idea de un Nuevo Orden Mundial también defendida por los mismos. Desde su fundación, La Orden Illuminati ha afiliado a decenas de miembros en España, Portugal, Francia, Estados Unidos, México, Ecuador, Bolivia, Panamá, Puerto Rico, Honduras, Brasil, etc... y publicado la revista Baphomet y varios libros. El 1 de noviembre del 2006 el Gran Maestre Fundador se retira de toda estructura iniciática, pasando la sucesión de la Gran Maestría a un Supremo Consejo, compuesto por un Triunvirato, encabezado por el Frater Bakunin XIII°, como responsable internacional de la Orden Illuminati.
En marzo del 2008 dos Fraters del triunvirato entran en sueños, por lo que el Frater Bakunin XIII° inviste al Frater Eosphorus Eternus XIII° como Gran Maestre de la Orden Illuminati y OHO de la Societas OTO. La historia de los Illuminati sigue adelante con la Orden Illuminati que deviene de nuestro Gran Maestre Fundador, del Supremo Consejo o Triunvirato y del actual Gran Maestre, Illuminati que honran la tradición de los Illuminati bávaros, con coherencia y gran devoción.

Desde tiempos inmemoriales hombre y mujeres ha sentido la necesidad de conocer y dominar los secretos de la naturaleza y de si mismo. La búsqueda de la sabiduría ó de la iluminación ha llevado al hombre a grandes empresas, que sin duda alguna han moldeado a nuestro mundo tal como lo conocemos.

Fue esta necesidad la que dio origen a diversas órdenes iniciáticas, que plantean la búsqueda de la sabiduría, mediante el perfeccionamiento del espíritu, una especie de transmutación que se postulaba en la alquimia. Se decía que el poseedor de la piedra filosofal no solo podría transformar metales en oro y curar enfermedades, si no también, sería el poseedor de toda la sabiduría existente en el universo.

Sin tener una visión tan romántica como los antiguos alquimistas, nuestra augusta orden pretende que sus miembros sean catalizadores de su comunidad, desarrollen su intelecto y moral, y en el proceso perfeccionen su espíritu.

El hombre y la mujer del siglo XXI se encuentra inmerso en un mar de información y cambios acelerados, en el ámbito social, espiritual, económico y político. Aunado a esto tenemos las guerras, la pobreza extrema, la crisis energética, la inestabilidad financiera, etc. Todo esto causa que el hombre se encuentre desorientado y sin rumbo aparente.

Es en este contexto que las órdenes iniciáticas, como nuestra augusta orden, deben realizar más ahora que nunca su cometido, impulsando el orden en el desconcierto actual, impulsando los altos principios filosóficos y morales, con los cuales la humanidad pueda llegar a buen puerto.

Sin libertad se conservan las cadenas de la ignorancia, sin igualdad el hombre se convierte en asesino de su propia especie, y sin fraternidad el mundo se vuelve en un lugar frío y desolado.

Es por esto que defendemos un nuevo orden mundial, libertario, igualitario y fraterno, en el que el hombre pueda descubrirse y perfeccionarse a sí mismo.

Todo ser humano, en algún momento de su existencia, se ha cuestionado sobre el sentido de su existir, pero sólo unos cuantos, son los que, movidos por el “mercurio” comienzan una búsqueda de respuestas a estas interrogantes, y de ellos, los menos, son los que, despertando sus conciencias, deciden arrojarse a las puertas de un templo desconocido en busca de la conquista del lugar que por derecho les corresponde en el universo.

Sólo aquellos seres humanos que han trabajado para superar su estado de “sueño” permanente y que lo han superado despertando su conciencia están “despiertos” y preparados para asimilar una enseñanza o unas iniciaciones, entendiendo la iniciación como una muerte simbólica del humano “viejo” que provoca el nacimiento de un humano nuevo. Usted debe despertar su conciencia progresivamente, prestando atención a cuando camina, conversa, piensa, escribe o come.

Los Illuminati de Baviera del siglo XVIII daban importancia al despertar de la conciencia y, por eso, los iniciados tenían la obligación de estar “despiertos” y de observar constantemente a sus amigos, familiares y anotando su experiencia.

 

                                                                                       

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