Objetivo de la masonería

 

El principal propósito de la masonería es desarrollar lo que más falta hoy en día: la conciencia de nuestro ser, promoviendo la realización del principio que, en el corazón de nuestra mente, ilumina nuestros pensamientos e inspira nuestras acciones para restaurar jerarquía funcional en cada uno de nosotros.

 

 Esta conciencia de nuestra esencia naturalmente confiere:

 

¾      el poder de administrar nuestros activos que constituyen no solo nuestros bienes materiales, sino especialmente nuestras funciones físicas, emocionales y mentales;

¾      la capacidad de aprovechar al máximo el momento de iniciación por el que estamos pasando y la voluntad de asumir nuestra plena responsabilidad ... y esto con cada vez más lucidez.

 

Esta conciencia viva de lo universal obviamente implica la superación de nuestras creencias particulares y las imágenes que hacemos de un Dios, encarnado o no, hecho a nuestra imagen.

 

Por lo tanto, nuestro deber es cumplir esta función de iniciación, en todo momento, primero en nosotros mismos (es la higiene mental del masón), en la pareja, la familia, la profesión y la sociedad. Este es nuestro trabajo operativo en todo momento.

 

Tal actitud tiene la ventaja de mantenernos constantemente más allá de lo que nos separa, es decir, de creencias, dogmas, estatutos y regulaciones que ciertamente son espejismos esenciales, pero son el comienzo de nuestra evolución.

 

También nos libera de cualquier apego o identificación excesiva con una organización, institución u Orden, Que son solo la corteza de la tradición iniciática.

 

 

 

"Un Masón Libre en una Logia Libre".

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